Cuando una madre o un padre mayor se aburre, muchas veces no le falta entretenimiento sino un papel, compañía o un proyecto. Antes de proponer nada, pregúntele qué echa de menos, y después empiece con una sola cosa, pequeña y regular. Una cita que se espera con ilusión vale más que un montón de libros de pasatiempos.
Muchos hijos adultos hacen lo contrario: llegan con crucigramas, el folleto de un centro de mayores o una tableta llena de juegos. Todo eso puede servir más adelante, pero por sí solo suena a «entretente», que no es lo que de verdad necesita un padre que se aburre.
Por qué aparece el aburrimiento
Con la edad desaparecen, a veces en poco tiempo, muchas cosas que daban forma a los días:
- El trabajo, y con él los compañeros, los horarios y el orgullo de hacer algo bien.
- La pareja, cuando se enviuda, y con ella las pequeñas costumbres de dos.
- Los amigos, que se mudan, enferman o fallecen.
- El coche, cuando hay que dejar de conducir.
- Los sentidos, cuando la vista o el oído bajan y leer o seguir una conversación cansa.
- El papel en la familia, cuando los hijos ya no necesitan nada.
Lo que queda es tiempo, pero un tiempo sin nadie que espere ni nada que resolver. El aburrimiento es entonces menos una falta de distracciones que una falta de motivos para levantarse.
Cuando el aburrimiento esconde otra cosa
Conviene estar atento. A veces el aburrimiento puede ocultar:
- Una depresión, frecuente y a menudo poco reconocida en las personas mayores: tristeza que dura, nada le hace ilusión, cambios en el sueño o el apetito.
- Una pérdida de oído o de vista, que lleva a apartarse de las conversaciones o de la lectura.
- Problemas de memoria que hacen más difíciles las actividades de siempre, y que entonces se evitan sin decirlo.
- Dolor o cansancio que quitan las ganas de salir.
Si reconoce alguna de estas señales, hable con su padre o su madre y propóngale una visita al médico de cabecera. Muchas de estas causas tienen tratamiento o pueden mejorar. Nuestro artículo sobre olvidos normales de la edad y señales de alerta ayuda a orientarse en lo que se refiere a la memoria.
Cómo preguntarle qué echa de menos
Una pregunta general («¿Te aburres?») suele recibir un «Que no, hombre» educado. Las preguntas concretas abren más:
- «¿Qué es lo que más echas de menos del trabajo?»
- «¿Con quién te gustaba pasar el rato antes?»
- «¿Hay algo que siempre quisiste aprender?»
- «¿De qué te sentías orgulloso cuando eras más joven?»
- «Para ti, ¿cómo sería un buen día?»
Elija un momento relajado: en el coche, cocinando, paseando. Escuche sin ofrecer enseguida una solución. Apunte las palabras que se repiten: «útil», «la gente», «salir», «hacer algo con las manos». Ahí están sus pistas.
Una lista que parte del sentido, no del entretenimiento
En lugar de actividades al azar, busque lo que responde a lo que ha escuchado.
Sentirse útil
- El voluntariado, aunque sea una hora a la semana: leer a niños, ayudar en una asociación o en un banco de alimentos, llamar a personas que están solas, tejer para una maternidad.
- Transmitir lo que sabe: enseñar a coser a una nieta, ayudar a un vecino con unos papeles, compartir sus recetas.
- Ayudar a la familia: recoger a un nieto del colegio, arreglar una silla, cuidar del gato en vacaciones.
- Tener un papel en el barrio: regar las plantas de un vecino que está de viaje, recogerle el correo, guardar una copia de las llaves. Ser la persona con la que se cuenta da un motivo para salir y charlar.
Pertenecer a un grupo
- El hogar o centro de mayores y las actividades del ayuntamiento o del municipio.
- Un coro, un grupo de cartas, un club de caminatas.
- La parroquia o una asociación de vecinos.
- Los programas universitarios para mayores, con clases de historia, música o viajes.
Hacer y cultivar
- Un huerto, una jardinera en el balcón, una parcela en un huerto urbano.
- Arreglos o costura con un proyecto concreto: un regalo, una reparación.
- La cocina, con público: preparar el postre de la comida familiar.
Aprender
- Un idioma en la biblioteca o en cursos para mayores.
- La tableta, con un nieto paciente como profesor.
- La historia de la familia: el árbol genealógico, los archivos y registros.
Pequeños placeres de cada día
- Un café en el mismo bar cada mañana, donde acaban conociéndole.
- El mercado del sábado.
- Un programa de radio que se espera cada semana.
- Una sopa de letras con el café. Nuestras sopas de letras de letra grande son fáciles de leer.
Para más ideas, vea nuestras actividades para personas mayores en casa.
Empezar sin insistir
Las buenas ideas suelen fallar por la forma de proponerlas. Algunos principios:
- Una sola propuesta a la vez. No un programa.
- Pida ayuda en lugar de ofrecer entretenimiento. «Te necesito para la mermelada» funciona mejor que «Deberías hacer mermelada».
- Proponga una prueba. «Vamos una vez, solo para ver.»
- Acompáñele la primera vez. Entrar solo en un grupo desconocido intimida a cualquier edad.
- Resuelva la logística: el trayecto, el horario, el teléfono al que llamar.
- Acepte un no. Vuelva en unas semanas con otra idea.
- Fíjese en lo bueno. «Te vi contento al volver del coro.»
Actividades para imprimir
Si a su padre o a su madre le gusta el papel, nuestras fichas para imprimir son gratuitas, de letra grande y con soluciones:
- Sopa de letras de letra grande: el jardín, la cocina y frutas del mercado.
- Complete el refrán.
- Palabras desordenadas y Encuentre el intruso.
- Cálculo de la vida diaria: la compra para quienes disfrutan con las cuentas.
- Encuentre las 5 diferencias.
Y algunas ideas para imprimir usted:
- Una tarjeta con foto para empezar una conversación: una foto antigua con «Cuéntame aquel día» escrito detrás.
- Una hoja de calendario semanal con las citas bien visibles: el coro, la llamada, la visita. Ver las casillas llenas ayuda a salir de la sensación de días vacíos.
- Una ficha de receta para rellenar y regalar a los nietos.
SilverMind, nuestra aplicación
SilverMind es nuestra aplicación para iPhone y iPad, que también funciona en el navegador en silvermind.app/play. Ofrece 28 ejercicios tranquilos, en español, con letra grande (la tipografía Atkinson Hyperlegible), botones grandes y sin anuncios; muchos se juegan sin reloj. Sugiere tres ejercicios cortos al día, unos seis minutos, una pequeña cita con el café de la mañana. Entre los que gustan a quienes disfrutan con letras y números: Anagramas, Rueda de letras, Mini Sudoku y ¿Qué sigue?. SilverMind Premium empieza con una prueba gratuita de 7 días.
Seamos sinceros: una aplicación no sustituye la compañía ni el tener un papel. Es un pequeño placer entre otros, y no protege frente a los problemas de memoria.
En resumen
Una madre o un padre mayor que se aburre rara vez necesita más entretenimientos. Necesita sentirse útil, esperado y acompañado. Pregúntele qué echa de menos, busque una actividad que responda a eso, proponga solo una, acompáñele la primera vez y acepte los noes. Y si el aburrimiento se parece a la tristeza o al aislamiento, coménteselo al médico de cabecera.
Fuentes
- Fundación Pasqual Maragall - información sobre envejecimiento y memoria
- Confederación Española de Alzheimer (CEAFA) - asociaciones de familiares en toda España
- Ayuda y apoyo - Alzheimer's Association, en español


